Siembra directa
La agricultura convencional tiene prácticas perjudiciales para el medio ambiente, tales como la quema de los restos de cosecha y el laboreo de inversión (volteo del suelo), que se lleva a cabo para controlar las malas hierbas y preparar el lecho de siembra. Dichas técnicas incrementan considerablemente la erosión y la compactación del suelo, a la vez que contaminan las aguas superficiales con sedimentos, fertilizantes y pesticidas.
La Siembra Directa consiste en una serie de técnicas agronómicas que permiten un manejo del suelo alterando lo menos posible su composición, estructura y biodiversidad, eliminando el laboreo del suelo y evitando la quema de rastrojo, defendiéndolo de la erosión y degradación.
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